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Vidas que salen de la crisálida

Por Lía Salomé Sánchez, Eskape EL Tiempo - agosto 30 de 2002

La función está a punto de comenzar. Las luces poco a poco se encienden hasta en-focar a un malabarista encargado de hacer el anuncio de las apariciones de cada personaje que integra esta historia.

Poco a poco van saliendo del armario los rostros que le darán vida a este remolino de emociones que -a ritmo de una música que recuerda las melodías del gorrión de oro francés- despejan a los personajes de las vestimentas con que cubren sus pasiones.

El ritmo va aumentando y la historia de Catalina de Erauso -una mujer nacida en 1585, y cuyo deseo de conocer el mundo la lleva a escapar de los hábitos religiosos vestida de hombre- se va desmadejando en medio de cuadros que evocan el cabaret alemán, en el que se mezclan elementos de circo, danza y teatro.

Soldados, obispos, porristas, monjas bailarinas, un cristo viviente, virgenes, locutores y un enano conforman el circo de personajes de Al salir de la crisálida, obra escrita y dirigida por Juliana Reyes, que se presenta en temporada en La Casa del Teatro.

Una música vibrante que incluye melodías de Kurt Weill, y algo de ska, marchas militares, tangos y barras futboleras, sirve como telón de fondo a esta puesta en escena que cuenta con la coreografía de Tino Fernandez, quien habia dirigido La mirada del avestuz y Sé que volverás, ambas presentaciones exitosas de la compañía de danza contemporánea L'Explose.

En Al salir de la crisalida, Marvel Benavides, Julián. Roman, Giovanni Galindo, Jimmy Vásquez, Liliana Escobar, Carlos Posada y Alexis Calvo son los encargados de representar a 22 personajes que, como por obra de magia, aparecen y desaparecen de un armario para dar vida a esta historia.

Ganadora de una beca de creacion para jovenes directores, otorgada por el mstituto de Cultura y Turismo, en Al salir de la crisálida la fuerza de sus personajes va creciendo a medida que el ritmo de la música pasa del adagio al allegro.

Al salir de la crisálida es una obra que vale la pena ver y disfrutar, no solo porque su puesta en escena se sale de lo común, sino por el buen recurso del escenario, y porque el hecho de que personas como Juliana Reyes y Tino Fernández participen en ella garantiza que el espectáculo visual va más allá del espacio que se crea para la reflexión.