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La Mirada Crítica: Clasificación 5 estrellas

Diario de Cádiz- España; Désiré Ortega y Javier Miranda - Octubre 27 de 2004

 

Cuando la razón duerme, la única catarsis posible es arrojar los muebles del dolor por las ventanas del sueño. El espacio escénico huele a un coso taurino que encontrara la cuadratura del círculo vicioso de la violencia. La danza es biomecánica en estado puro -y duro- que se estructura como una sucesión de acciones físicas perfectamente coreografiadas e interpretadas con autenticidad. La comunicación ya no es posible y cualquier intento verbal se revela ahogado por el sonido, la furia o las manos de los intérpretes. El estético empleo de las sillas durante el baile deambula de la idea de juego infantil a la sensualidad del cabaret, para convertirlas, finalmente, en símbolo de cárcel y lastre inevitable, porque es el único sostén del que disponen los individuos. Cuando faltan, el suelo se tambalea y los pies se trasforman en herramienta para taconear las frustraciones. Luego, queda la foto de familia de aquellos privilegiados que observan, impasibles, los restos petrificados de vidas que deja en la orilla la retirada del mar del poema de Valente. Los otros, sólo pueden recoger a sus muertos. Pero no todo está perdido mientras quede memoria. La hermosa secuencia final está construida como ofrenda sentida, a través del arte del movimiento a Ios que fueron expulsados de la vida.