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Aforo completo para "La mirada del avestruz"

Por Caroline Gouache - Maine Libre Francia, 27 de Febrero de 2004

La coreografía de Tino Fernández "La Mirada del avestruz" recibió una acogida triunfal el martes en la noche en L’Espal (Le Mans, Francia). Narrando la violencia colombiana, la compañía L´Explose no dejó al público indiferente.

Como un grito de esperanza los nueve bailarines lograron transmitir su mensaje.

10 de la noche, martes 24 en la sala L’Espal, el público con fervor llama de nuevo a los artistas. Varios espectadores emocionados se ponen de pie. Los bailarines de la compañía L´Explose están felices y conmovidos por la acogida que ha tenido su presentación de “La mirada del avestruz".

Todo comienza por un disparo. Una mujer avanza solitaria de cara al público, con su vestido blanco y sus zapatos. Camina sobre la tierra y dispara. Cuatro hombres y cuatro mujeres la alcanzan. Depositan sus zapatos y uno a uno empiezan a gritar su rabia.

Desde 1948 Colombia vive inmersa en el miedo y la violencia.

Con “La mirada del avestruz” Tino Fernández ha querido expresar el sufrimiento de los colombianos, así como su voluntad de no querer ver para seguir viviendo.

Cuando siete personajes se sientan alrededor de una mesa ostentando una gran sonrisa, mientras dos mujeres tratan desesperadamente de lavar las huellas de esta violencia, el mensaje es claro. En esto consiste "La Mirada del avestruz".

Durante más de una hora, el público de L´Espal fue transportado a tierras colombianas como espectador de las luchas y sufrimientos que allí construyen la cotidianidad entre censura, violencia y desgarros.

Con la esperanza de días mejores.

Sin asumir una posición política, Tino Fernández narra la vida colombiana a través de los ojos de una mujer, quien a pesar de su sufrimiento, no pierde la esperanza. Para el coreógrafo, la última escena representa la luz, la esperanza. La bailarina gira sobre sí misma durante largos minutos, mientras los otros artistas depositan zapatos sobre el espacio escénico. Todas estas huellas evidencian el paso de estos hombres y estas mujeres que construyen la esperanza.

En la sala, los espectadores permanecen en estado de shock. Los bailarines, quienes a veces tienen dificultad en expresar este momento, saborean este éxito antes de emprender el camino de regreso para nuevas presentaciones en Bogotá.